viernes, 24 de diciembre de 2010

Huellas

El polvo flotaba entre la habitación. María tosió disimuladamente. Este trabajo le iba a llevar más tiempo del que pensó. Entre papeles y suciedad el día pasaba acompañada de la radio. Hasta que descubrió el juego.

Las pequeñas notas al margen de un cuaderno movieron su curiosidad. “Odio este trabajo, odio este trabajo, odio este trabajo” las palabras se repetían garabateadas a lo largo del papel. Quedaba todavía una larga semana para acabar de colocar el archivo del antiguo director de obra de la empresa. María apenas conocía la empresa, pues había sido contratada a través de una compañía de trabajo temporal para realizar esa tarea. El nuevo director de obra quería los papeles archivados en el plazo de dos semanas le dijeron. No hay explicaciones para el trabajo efímero y mecánico.

María releyó las peculiares frases reiteradas y no pudo menos de sonreír. A partir de ese día lentamente el trabajo fue perdiendo su monotonía. A modo de detective, María se fue componiendo una imagen del desconocido dueño de sus papeles. Estudiaba francés dedujo por las revistas que había en su cajón, bebía café con frecuencia concluyo tras ver las numerosas manchas que poblaban los folios, era francamente desordenado como certificaba su propio esfuerzo…Los papeles que hace unos días volaban con fruición hacia la cercana papelera, ahora pasaban suavemente por sus escrutadoras manos. Los despreciados grafismos ahora eran importantes datos a la hora de configurar el perfil. Maniático, futbolero, soltero, amante de la cocina, aficionado al deporte, Ken Follet, niño apadrinado, dos coches. El collage de su vida empezaba a tener una forma.

María amanecía con la incertidumbre de cada nuevo descubrimiento. Y el silencioso camino hacia la oficina, se convirtió en una ruidosa carrera hacia lo desconocido. El misterio le empezaba a gustar. Y cada pieza del puzle le sorprendía, le desilusionaba, le inmutaba, le emocionaba. Los pequeños detalles de la vida del misterioso hombre, empezaron a cobrar gran importancia en la tranquila vida de María. Una navaja en la repisa, un botón bajo los papeles, un pelo tras el armario, una foto en el cajón.

De la oficina a su casa mediaba un paseo en el que María recomponía los pedazos de su vida. En casa, sus tardes frente al televisor dieron paso a folios rellenos de notas, descripciones, fotos y objetos pegados por todas partes. Todos los trozos de la vida del desconocido eran plasmados en el papel, que se iba lentamente amontonando sobre sus días.
María empezó a pensar en la causa de su despido evitando preguntar a la escasa y huraña gente que se acercaba a visitarla. Le gustaba descubrir las pistas por sí misma, y sentía que era una traición el hacer trampas. Seguía las pequeñas huellas en la arena, que parecían dirigirse a todas partes. Cuando el nuevo director llegó, le recrimino la lentitud de su trabajo, y María solo lamentaba su timidez por no poder interrogarle. Quería ralentizar la tarea al máximo, agarrando el tiempo que le ataba a ese desconocido. Ese desconocido que irrumpió en su pequeña y triste vida de tardes de sofá. Algo extraño le unía a ese hombre de mediana edad, cabello rubio, ojos azules, aficionado a la cerveza y a los pasatiempos.

Entre sus documentos cada vez más notas marginales que cifraban un mensaje poético, pequeñas palabras y frases sueltas inconexas, que por alguna razón subliminal había dejado brotar, ideas absortas en otros pensamientos, palabras ocultas tras otras voces. Mensajes entre líneas que María creía comprender.

María palpaba los archivos siguiendo el invisible surco que sus dedos dejaron. Olía dulcemente sus bolígrafos, sus papeles, sus libros.

Quedaban dos días, y despedirse de un desconocido era algo realmente complicado. ¿Le habrían despedido? ¿Estaría de baja? ¿Permanecería en la ciudad? ¿Volvería? ¿Querría conocerla?. María pensó, pensó y pensó. Paseo nerviosa en círculos concéntricos por la sala de su enmoquetada habitación. Pensó, se mordió las uñas y se miro lánguidamente en el espejo. Cogió los folios de aquella vida y mirando la papelera los envolvió en el papel de aquel último lejano regalo que recibió. Dio un grito a la soledad.

La noche en vela era un trámite. En el fondo de su bolso descansaban todos los recuerdos, todos los detalles, todos los restos de otro momento, de otra persona, de otra vida, y María los había recogido uno a uno, con delicadeza, archivándolos, clasificándolos, recuperándolos del dramático olvido al que sometemos a las cosas insignificantes, a las palabras insignificantes, a los detalles insignificantes. Y ahora pensaba entregárselos a su dueño.

Imagino su reacción. Su miedo, su sorpresa, su emoción, sus lágrimas, su ira, su amor, su decepción. El nuevo director llegaba en diez minutos. Y sobre la mesa quedaban los tres últimos papeles pendientes de archivar. A modo de despedida los cuadro y los acaricio con su muñeca en un leve gesto. Uno a uno los pasó. Y su voz quedo petrificada en el silencio del despacho. El último folio voló por debajo de la mesa en un lento ondular hasta posarse en los pies del recién llegado director. “María, parece que has visto a un muerto” le dijo bruscamente mientras sus pies pasaban por encima de la esquela.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Indecisión

Y toda elección es perdida. Y todo silencio es elección. Tus labios cerrados son una respuesta abierta. Tu voz quebrada un grito contundente. Tu gesto indeciso un golpe en la mesa. Y los segundos son elecciones, y a cada paso sin postura decides el curso de tu vida. Quieto, decidiendo. Callado, decidiendo. Mirando al infinito mientras tu vida decide por ti.

Lo que no ocurrio

¿Cuantas vidas hemos vivido sin saberlo? ¿cuantos planes que se fueron? ¿cuantas ideas? ¿cuantos gestos? ¿cuantos besos? tus vidas paralelas te persiguen, y las opciones desechadas golpean tu ventana. No mires fuera de los barrotes de tu realidad. La libertad ha dejado de existir bajo la cárcel de la elección.

Elección

A veces quisieras agarrarlo todo, eligirlo todo. A veces quisieras marchar y permanecer, ir y volver, sentir y descansar. a veces quisieras arder y apagarte, llorar y reir, amar y odiar. A veces quisieras estar acompañado y solo, vagar y parar, viajar y habitar. A veces quiseras ser extranjero y autoctono, desconocido y amigo, sabio e ignorante. A veces quisieras permanecer y morir, gritar y callar, vomitar y comer. A veces quisieras dejar de ser tú desde ti mismo, a veces quisieras olvidar sin dejar de recordar. A veces quiseras no tener que elegir para poder decidir.

ESPEJOS

El papel en blanco es tu reflejo acabandose de dibujar.

martes, 30 de noviembre de 2010

Perdida de control

Algo habremos hecho mal, susurro mientras miraba su despido. El jefe con el documento en mano le amenazaba con ejecutarlo si no conseguia el número de ventas semanal exigido. Quedaban 2 horas y tenía que vender dos packs de comida precocinada a alguno de los restaurantes de la ciudad. Tomás penso en las angiospermas, el jefe le miraba olvidado ya de su presencia, penso en los peces catadromos, es tu ultimo aviso, penso en la gestión de residos solidos urbanos, el jefe deposito su despido en la mesa y con un de ti depende arrastrado le dejo en su mesa que ahora parecia un glaciar, sumido en su botanica general. Tomas recordaba sus años de la carrera de biología, sus practicas de campo, sus estudios, sus trabajos, sus proyectos. Cerró los ojos y le picaron fuertemente como cuando hace dias que no duermes. Miro el despido sobre la mesa, solo pendiente de su firma, miro el telefono gris sobre su mesa. Miró a su jefe, caminando con prepotencia a lo largo del despacho, departiendo ordenes entre sus empleados. Su jefe, el nieto del dueño de la empresa, empapado de confianza se movia entre las mesas con desparpajo y estudiada indiferencia. Miro las caras frustradas de sus compañeros, los ademanes dictatoriales de su jefe, miró el despido. Descolgo el telefono lentamente marcando el siguiente telefono de la lista de los hoteles pensando en que momento habiamos permitido que todo se nos fuese de las manos.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La transparencia del mercado

Todo esta muy claro. Si contratas esta tarifa, la llamada con telefónica te supone un coste de 30 cent. de establecimiento de llamada y 15 cent./min. en la franja horaria de 3:00 a 15:00 a teléfonos fijos y a a móviles de movistar de un grupo de familiares de sangre que tu elijas, un coste de 45 cent./min. de establecimiento de llamada y 20 cent./min. en esa misma franja horaria a teléfonos moviles de vodafone y fijos de familiares indirectos que se encuentren en la misma Comunidad Autónoma. En la franja horaria de 15:00 a 20:00 es gratis para llamadas a móviles movistar en la península ibérica, con un coste de 60 cent./min. parar los que se encuentren en las islas pertenecientes al estado español y de 1 euro./min. parar el resto de Europa siempre que llames desde tu Comunidad Autónoma, siendo la tarifa de 3 euros/ min. cuando llames al resto de compañias sea desde el lugar que sea, todo ello compatible con el contrato MIS VECINOS que te permite elegir entre 5 vecinos de piso o adosado (no incluyendo viviendas unifamiliares), y con el contrato MIS AMIGOS valido para 5 amigos (no incluye familiares, ni con vinculos sanguíneos de cualquier tipo) sean de la raza que sean que residan (con certificado de empadronamiento oficial) en tu misma provincia cuyo coste para ambas ofertas es de 0,18 cent./min a cualquier hora del día y con un coste de establecimiento de llamada de 0,42 cent./min salvo fines de semana y fiestas nacionales publicadas en el calendario oficial del Ministerio de Interior con tarifa de 0,25 cent./min. Todas las ofertas incluyen una cómoda correa "sflusts" que le permitirá colgar el móvil de su pantalón si adquieres el producto antes del día 3 del mes en curso.

Este contrato tiene una duración vinculante de 20 años, siendo motivo de penalización según el articulo 132.5 de nuestro Código de Buenas Practicas su incumplimiento por abandono, muerte o cualquier tipo de lesión cerebral grave que le impida disfrutar de la promoción. Siendo responsables subsidarios en caso del citado óbice o enfermedad sus herederos vivos o el Estado en caso de no contar con patrimonio a su nombre con que saldar sus deudas contractuales.